Los Estados Unidos ocupados

WeathermanSez

Todo empezó en la Plaza de la Libertad. Sin embargo, lejos de Wall Street, hay parques, plazas y espacios públicos en todo el país donde aquellos que se sienten indignados por los crímenes financieros y los tejemanejes políticos han dormido, comido y hablado, además de que se han cuidado entre ellos: se trata de la creación de un nuevo espacio cívico estadounidense. La ocupación ha alcanzado las cuatro esquinas del país.

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En respuesta a la petición del alcalde de la ciudad, Michael Hancock, de que Occupy Denver contara con un vocero, se ha elegido al primer líder del movimiento. Se trata de Shelby, una border collie de 3 años y en vistas de que puede “sangrar, respirar y demostrar sentimientos”, Occupy Denver ha reafirmado que es “más ‘persona’ que una corporación”. Los indignados también han solicitado que “en cumplimiento con lo que la ley de los Estados Unidos prevé, se proporcione un intérprete adecuado”, de manera el Alcalde deberá hacer lo necesario para poder descifrar las demandas de Shelby.

Nunca es fácil acampar con desconocidos, ni siquiera cuando se cuenta con las mejores condiciones. Es por ello que los habitantes de Idaho que se han unido a Occupy Boise han desarrollado una herramienta: una cabina de quejas diseñada para juntar pruebas de las injusticias señaladas en la Declaración de la Ocupación. En esa cabina la gente puede explicar por qué se han unido al movimiento, ventilar sus frustraciones y hablar de sus propias historias.

Mientras Occupy Wall Street está situado en el ombligo de la bestia financiera, Occupy Detroit simboliza la devastación que las élites financieras y corporativas han provocado. En palabras de los indignados: “El problema se originó en Wall Street; Detroit es el resultado.” Desde que comenzó la ocupación del parque Grand Circus el 14 de octubre, el campamento ha afrontado el reto de construir un movimiento político en una ciudad repleta de casas, edificios, lotes y escuelas vacías desplegando sus recursos para proporcionarle ayuda a aquellos que en Detroit se han quedado sin casa.

Occupy Los Ángeles instaló sus tiendas de acampar en los escalones del ayuntamiento, y, desde entonces, la cercanía a Skid Row ha sido a la vez una bendición y una maldición. En pocos días, los residentes de la zona empezaron a acercarse para proporcionar agua y comida. Poco después llegaron los robos y la violencia. Sin embargo, desde que se empezó a trabajar con grupos locales de apoyo como LA-CAN (Los Angeles Community Action Network), que se creó un grupo afín llamado Occupy the Hood (Ocupa el Barrio) y que se instituyeron políticas de auto vigilancia incluyente, los problemas de seguridad se han reducido. En el campamento, muchos se sienten orgullosos de este logro.

El campamento de Occupy Tucson comenzó el 15 de octubre en el parque Armory, a tan sólo dos cuadras del distrito financiero de la ciudad. Desde entonces, cada noche la policía ha entrado al parque a las 10:30 p.m. para hacer toque de queda con un bloque de citaciones. Aun cuando cada uno se llevaba más de $1.000 en multas, los decididos habitantes de Tucson siguieron ocupando el parque. Durante la tarde del 3 de noviembre, la policía levantó el campamento: todos fueron obligados a levantar sus cosas y a irse. Los indignados caminaron unas cuantas cuadras por South Stone Avenue y decidieron ocupar el parque Veinte de Agosto.

La policía destruyó el campamento de Occupy Boston el 11 de octubre, pero los manifestantes regresaron y varios centenares de personas duermen ahora en Dewey Square. Mediante un mandato unánime de su Asamblea General, el grupo de trabajo jurídico preparó una demanda preventiva mediante la cual se solicitaría un mandato judicial ante cualquier intento futuro de desalojo. Tomando en cuenta las ofensas recientes, la demanda fue sometida el 15 de noviembre, y al día siguiente se obtuvo un mandato contra cualquier intento de desalojo.

En Albany, el gobernador Andrew Cuomo ha solicitado en varias ocasiones al alcalde Jerry Jennings que levante el campamento que se encuentra en las cercanías del Capitolio del estado. Sin embargo, tanto Jennings como la policía de la ciudad se han negado. Cada noche a las 11, los ocupantes llevan a cabo una especie de ritual de desobediencia civil en el que caminan desde el parque Academy, que está bajo jurisdicción de la ciudad, hasta el parque Lafayette, bajo jurisdicción estatal, para violar el recién impuesto toque de queda y ser arrestados. Todos los casos han sido desestimados por el procurador del distrito de Albany.

La orden cautelar emitida por un juez de distrito de los Estados Unidos que anuló el toque de queda que la policía intentaba poner en práctica contra el campamento de Occupy Nashville que se encuentra en Legislative Plaza representó una victoria para los habitantes de Tennessee.

Durante la noche del 25 de octubre, unos 500 policías antimotines rodearon Occupy Oakland en el parque Oscar Grant, para después destruir el campamento y arrestar a por lo menos 105 personas. La tarde siguiente, más de mil personas marcharon de regreso al campamento, y aunque la policía los recibió una vez más con fuerza bruta (gas pimienta, balas de goma y granadas destellantes) los manifestantes lograron ocupar de nuevo el parque e hicieron inmediatamente un llamamiento a una huelga general en la ciudad. La misma noche, pero del otro lado de la bahía, en San Francisco, la policía no cumplió con su amenaza de desalojar la ocupación.

En todo el mundo, la gente salió a las calles para mostrar su solidaridad con Occupy Oakland. Una semana después, el 2 de noviembre, los profesores hicieron huelga, decenas de comercios cerraron de manera voluntaria y muchos manifestantes tomaron las calles para apoyar la huelga general. Esto conllevó a choques constantes con la policía y eventualmente al cierre del puerto de Oakland.

Al sur de California, Occupy San Diego ha sido víctima de varias redadas violentas. Una de las redadas, que tuvo lugar en la madrugada del 29 de octubre, dio paso a decenas de arrestos. Sin embargo, la ocupación se reagrupó y tomó una vez más la plaza. El 16 de noviembre, los indignados tuvieron que afrontar una cuarta ola de arrestos.

Occupy DC sigue presionando en el Capitolio, llevando a cabo acciones en las audiencias del “supercomité”, ocupando General Atomics (un contratista de armas que se especializa en aviones auto dirigidos) y obligando al cierre periódico de la Cámara de Comercio. Según el manifestante David Swanson: “Hasta ahora la policía ha sido un ejemplo a seguir para Oakland o Nueva York. Pude observar cómo un oficial se negaba a cumplir la solicitud de la Cámara de Comercio de arrestarnos cuando bloqueábamos la puertas de la Cámara.”

El 6 de noviembre, miles de personas pertenecientes a grupos universitarios, no lucrativos y comunitarios se unieron a Occupy DC para protestar con el proyecto del oleoducto Keystone XL formando una sólida cadena alrededor de la Casa Blanca. Los manifestantes instaron al Presidente Obama a que rechazara el plan contencioso de TransCanada que pretende enviar arenas de alquitrán y crudo contaminantes desde Alberta hasta el Golfo de México. El proyecto ha sido pospuesto.

En Occupy Austin, como en el resto del país, los manifestantes han relocalizado fondos privados mediante acciones bancarias. El Comité de Acción Bancaria del movimiento ha supervisado transferencias desde el Bank of America, Wells Fargo y Chase hacia cooperativas locales de ahorro y crédito. Las cooperativas tejanas reportaron que se les han unido 47.000 personas y que en octubre se realizaron transferencias por $326 millones, lo cual representa una tasa cuatro veces superior a lo normal. A nivel nacional, la Credit Union National Association ha informado que 650.000 personas se han unido a las cooperativas de ahorro y crédito lo cual, durante el mes pasado, supuso cuentas nuevas de ahorros por un monto total de $4,5 mil millones.

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Desde que se redactó este artículo, se han registrado manifestaciones en casi 1.000 ciudades alrededor del mundo. También ha habido muchos desalojos coordenados y violentos. Sin embargo, seguimos presionando. Desde Anchorage hasta Orlando, los campamentos siguen siendo instalados por gente que quizás nunca imaginó que dormirían en un parque durante el invierno. Incluso la Antártica ha sido “ocupada”, gracias a los investigadores de la estación McMurdo, quienes han afrontado el frío para mostrar su solidaridad con el movimiento. Y aunque la policía sigue arrestando indignados en todo el país, están asimilando rápidamente que aunque es posible arrestar personas, nadie puede arrestar una idea.


Con reportajes de: Jon Chisum, John Dennehy, Brad Edmondson, Ruth Fowler, Charlie Lockwood, Joanie Masters, Keesha Renna, Kevin Schiesser, Jenna Spitz, David Swanson y Joann Wypijewski

Traducido por Diego Guzmán y editado por Mariné Pérez

Este artículo también está disponible en: Inglés

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