Protesta y pragmatismo

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¿De qué manera pueden evitar los participantes de 
Occupy Wall Street tener 
problemas con la policía y con sus vecinos del Distrito Financiero? Organizando su propia vigilancia.

Brendan Burke, quien lleva 41 años viviendo en Nueva York, recibió pedidos de ayuda cuando comenzaba la ocupación. Burke vio que faltaba algo: “Este lugar es caótico, y eso que es el centro de medios. Hace falta seguridad para proteger los equipos y evitar disturbios en el centro de medios. También hay que vigilar que la gente se porte bien, pero hay que calmarlos, no violentarlos ni levantarles la mano, no hay que portarse como policías.”

Burke, un hombre fornido de contextura alta y gruesa, dice que en esta plaza la gente voltea rápidamente a ver a aquellos que están borrachos o están causando problemas; y, en general, las miradas hacen que los pleitos se calmen o que los participantes se vayan.

A las afueras de la plaza, un policía que prefiere guardar su anonimato afirma que la mayor parte de los ocupantes se ha portado bien durante las tres semanas que ha durado el campamento, aún cuando hubo que llevarse a un hombre debido a una sobredosis. “Al dificultar la entrada de vehículos de emergencia, la gente se la está co-brando al sistema. Aquel hombre tuvo suerte de que hubiera un paramédico en el lugar, agrega mientras señala a un médico voluntario de Occupy Wall Street, sino se hubiera muerto.”

Bobby Cooper, quien acampa en Liberty Plaza desde el 26 de septiembre, también ayuda de manera voluntaria a mantener el orden. Este escultor de 30 años, quien ha trabajado como empleado de seguridad en almacenes de Brooklyn, afirma que ha asistido en actividades de salubridad, 
respuesta médica, manejo de donaciones y “planificación urbana”, como lo llama a modo de broma.

Hace algunos días, durante la mañana, Cooper se sorprendió cuando, al prepararse para marcar con cinta de color un corredor entre el montón de colchones inflables y lonas para así poder acomodar a los visitantes y permitirle a los transeúntes de camino al trabajo que atraviesen el parque, algunas personas se negaron a moverse de lugar. Cooper decidió no obligarlas a moverse si así lo decidían. La mejor manera de “mantener el lugar limpio y en orden es lograr que aquellos que no son limpios y ordenados se sientan incómodos.”

Puede parecer irónico que esta gente que protesta haya creado su propia versión de la policía pese a estar rodeados por la policía de Nueva York y a que la imagen que se suele tener de ellos es de antiautoritarios.

“Somos revolucionarios, pero no dejamos de tener sentido común, dice Burke. Si nos dedicamos únicamente a ser revolucionarios o anarquistas, los policías nos sacarán a todos del parque.”



Traducido por Diego Guzmán
Editado por Mariné Pérez

Este artículo también está disponible en: Inglés, Francés, Árabe, Turco

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