Reencontrándose… por primera vez

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En las tres semanas de la ocupación del Distrito Financiero, muchos miembros de la comunidad afroamericana, en especial los ancianos, se preguntaron el sentido de unirse a un movimiento que para ellos pertenecía a la juventud blanca privilegiada.

“Llevamos haciendo esto por nuestra cuenta durante mucho tiempo. ¿Por qué necesitaríamos a jóvenes blancos para legitimarlo?” expresó Aaron, un manifestante afroamericano de 50 años. “Es más sincero cuando tiene lugar en nuestras propias comunidades, con nuestra propia gente.”

Pero en la manifestación de más de 30.000 personas en la Foley Square y en la marcha a Liberty Plaza el miércoles, hubo un cambio visible.

“La composición de esta marcha ha cambiado realmente — hay mucha gente mayor afroamericana que se ha unido hoy,” dijo Michael, un estudiante de NYU.

Tras décadas de lucha contra la economía y la injusticia social en sus comunidades, quizás parecía normal que muchos afroamericanos acogiesen la Ocupación de Wall Street con escepticismo y algo de distancia.

“Ya hemos estado aquí antes. Hemos celebrado protestas y manifestaciones, reuniones y boicots — para algunos de nosotros es casi instintivo,” dijo el activista Caleef Cousar, de Brooklyn, a Amsterdam News. “Si vives en las zonas urbanas, los efectos de la avaricia corporativa son omnipresentes. Lo ves en el aburguesamiento, en la presencia hostil de la policía, en el alza del costo de vida. Las protestas en Wall Street surgen de una larga historia de manifestaciones en Main Street.

Lo que ha cambiado desde el miércoles, cuando un océano de rostros multicolores se desbordó de la Foley Square, es el entusiasmo de muchos afroamericanos de dejar sus diferencias atrás y plantarse en solidaridad junto a una ocupación cuyos principios son los suyos propios.

“Es una guerra de clases/castas,” dijo un joven manifestante afroamericano llamado Steve. “Todos sentimos la misma presión sin tener en cuenta nuestra raza.”

El documento redactado por el grupo de trabajo de Personas de Color de la Asamblea General de Nueva York lo expresó mejor: “Seamos realistas. La crisis económica no empezó con el colapso de Lehman Brothers en 2008. La gente negra y la gente pobre han vivido en un estado de crisis desde que se fundó este país, y para las comunidades indígenas, desde antes de que se fundara la nación. Trabajamos activamente para unir las diversas voces comunitarias.”

Esto ya está pasando y está forjando un movimiento transformativo y un nuevo sentido de unidad.


Traducido por Sara Gozalo
Editado por Mariné Pérez

Este artículo también está disponible en: Inglés, Francés, Turco

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